Trapagaran: naturalizar lo cotidiano
AYUNTAMIENTO DE VALLE DE TRÁPAGA-TRAPAGARAN
Entre 5.000 y 30.000 habitantes
Ayuntamientos
11.953
- Conservación y protección del patrimonio natural
- Adaptación y mitigación al cambio climático
- Servicios públicos: aguas, residuos y movilidad sostenible
En un valle rodeado de naturaleza, pero marcado por la minería y la industria, Trapagaran lleva más de veinte años cambiando su forma de intervenir en el territorio: de transformarlo para producir a regenerarlo para vivir conectado a su entorno. «Naturalizar lo cotidiano» convierte la infraestructura verde y las soluciones basadas en la naturaleza en criterios habituales de diseño, contratación y mantenimiento del espacio público.
La estrategia no nace de un gran proyecto, sino de una transformación sostenida: recuperación del río Granada, naturalización de Topagune y Parque Llano, siegas diferenciadas, alcorques vivos, reutilización de restos vegetales y drenaje sostenible en Ibarzaharra, donde la naturaleza resuelve una necesidad hidráulica real. Estas actuaciones recuperan espacio para las personas, incorporan árboles y suelos permeables y favorecen la biodiversidad y la adaptación climática.
En 2023, el Plan Director del Verde Urbano y el Plan de Naturalización Urbana 2030 dieron coherencia a esta trayectoria: 182 unidades de gestión inventariadas, 14 líneas de actuación y 343 personas participantes. La experiencia de las obras y los servicios se convierte así en una hoja de ruta para todo el municipio.
El siguiente paso es conectar espacios verdes y ampliar la escala de intervención, con propuestas como el corredor de Axular, la plaza Larramendi, las cubiertas vegetales en edificios municipales y la regeneración del paseo Franco-Belga. A ello se suma el impulso de la planificación climática y la cooperación con los municipios de Meatzaldea. A través de Udalsarea 2030 e Ihobe, Trapagaran comparte su experiencia y ha presentado candidaturas vinculadas al programa europeo LIFE.
Su innovación reside en transformar decisiones ordinarias en una estrategia duradera y replicable. Porque la transición ecológica no depende solo de grandes obras: empieza en cada proyecto, cada contrato y cada tarea de mantenimiento, y puede cambiar la fo
Consolidar en Trapagaran un modelo de transformación ambiental del espacio público que incorpore la naturaleza a las decisiones municipales: planificación urbanística, proyectos, obras, contratación, mantenimiento y evaluación. Pasar de actuaciones aisladas a criterios técnicos permanentes, evaluables y replicables.
Afrontar el cambio climático mediante infraestructura verde y azul conectada que contribuya a mitigar las islas de calor, gestionar las lluvias intensas y reforzar la resiliencia urbana. Aumentar la permeabilidad, el arbolado y la sombra mediante soluciones basadas en la naturaleza.
Reforzar la biodiversidad y la funcionalidad ecológica mediante la naturalización de calles, plazas, parques, riberas y equipamientos; favorecer hábitats para polinizadores y conectar las laderas naturales con el núcleo urbano y los espacios industriales.
Mejorar la calidad de vida y la equidad ambiental: recuperar espacio para las personas frente al vehículo, crear lugares de estancia accesibles y saludables y acercar los beneficios de la naturaleza a todos los barrios.
Avanzar hacia una gestión municipal eficiente en recursos, circular y participativa, impulsando el mantenimiento diferenciado, el aprovechamiento de restos vegetales, la contratación verde, la coordinación entre servicios, la educación ambiental y la implicación ciudadana.
Ampliar la escala de intervención, pasando de actuaciones puntuales a una red territorial de espacios verdes, con proyectos como Axular, Plaza Larramendi y Franco-Belga e integración de la naturalización en la planificación climática, energética y urbanística, con visión a largo plazo y coordinación comarcal.
Posicionar a Trapagaran como experiencia demostrativa en Euskadi y reforzar su proyección nacional y europea mediante la difusión de buenas prácticas con Ihobe y Udalsarea 2030, la cooperación entre municipios y las candidaturas a iniciativas europeas como LIFE. Ofrecer un modelo viable y replicable
La ciudadanía es el centro de «Naturalizar lo cotidiano». Sus destinatarios principales son los vecinos y vecinas de Trapagaran, tanto del núcleo urbano como de sus barrios. El propósito es que la naturaleza deje de ser solo el paisaje que rodea el municipio y forme parte de la vida diaria: calles con sombra, plazas para encontrarse, suelos más permeables y espacios públicos más saludables y accesibles.
La estrategia presta especial atención a la infancia y la comunidad educativa, las personas mayores y quienes encuentran más barreras para disfrutar del espacio público o están más expuestos al calor y a la falta de zonas verdes. Los huertos de los centros escolares públicos y concertados acercan esta transformación a la infancia. También busca que las mejoras alcancen progresivamente a los distintos barrios, según sus necesidades.
Dentro del Ayuntamiento, los destinatarios son también quienes hacen posible y sostienen la transformación: personal técnico, brigada de obras, servicios de jardinería, empresas contratistas y equipos redactores de proyectos. Compartir criterios de diseño, contratación y mantenimiento permite consolidar las mejoras y aplicarlas en nuevas actuaciones.
En una escala próxima, la experiencia se abre a los municipios de Meatzaldea —Ortuella, Abanto-Zierbena, Zierbena y Muskiz—, con los que comparte retos vinculados al legado minero, la recuperación ambiental y la adaptación climática. La cooperación permite intercambiar soluciones y abordar iniciativas de alcance comarcal.
En Euskadi, la participación en Udalsarea 2030 y el trabajo con Ihobe facilitan compartir lo aprendido con otros ayuntamientos. En el ámbito estatal y europeo, la difusión de buenas prácticas y las candidaturas LIFE ofrecen nuevas vías de colaboración. La experiencia es transferible porque no exige reproducir proyectos idénticos: propone criterios que cada municipio puede adaptar a su territorio, sus recursos y sus necesidades.
Recuperación fluvial y transformación urbana. Entre 2002 y 2005 se recuperó a cielo abierto un tramo canalizado del río Granada. Después se realizaron plantaciones y se adaptó el mantenimiento de la ribera para favorecer su evolución natural con seguridad hidráulica. En Topagune (2018) se suprimió un vial y se transformó una plaza en un espacio arbolado y permeable, prioritario para las personas. Parque Llano (2021) convirtió una reurbanización en un jardín habitable, con recorridos peatonales, vegetación y gradas que evocan el pasado minero.
Infraestructura verde ante problemas técnicos. En Ibarzaharra (2021), antigua zona inundable sin salida alternativa a la red de pluviales por falta de cota, se ejecutó un sistema urbano de drenaje sostenible (SUDS) que combina almacenamiento, bioretención e infiltración. Su mantenimiento corresponde a la brigada municipal. Funciona sin conexión alternativa a la red.
Cambios en el mantenimiento y la contratación. Se han implantado siegas diferenciadas, vivaces y gramíneas, alcorques naturalizados, nuevas pautas de poda y selección del arbolado y aprovechamiento de restos triturados de poda como acolchado. Estos aprendizajes se han trasladado al contrato de jardinería, para consolidar criterios ambientales sin desatender la seguridad ni el uso ciudadano. La revisión del servicio combina zonificación por intensidades de siega, elección vegetal adaptada y criterios de seguimiento técnico.
Planificación, participación y educación ambiental. En 2023 se redactaron el Plan Director del Verde Urbano, con 182 unidades de gestión inventariadas, y el Plan de Naturalización Urbana 2030, con 14 líneas de actuación y tres estudios piloto. Participaron 343 personas en sesiones, encuestas y actividades con jóvenes. Se impulsa también el Plan de Clima y Energía. Paralelamente, el Ayuntamiento colabora en huertos educativos con los centros escolares públicos y concertados.
Proyectos preparados para ampliar la transformación. La plaza Larramendi cuenta con proyecto de ejecución para recuperar un espacio central mediante accesibilidad, vegetación y SUDS, pendiente de financiación. Los estudios de Axular y Franco-Belga proponen nuevas conexiones verdes y gestión del agua. Un estudio técnico de 2026 en una iniciativa de Ihobe desarrolló anteproyectos de cubiertas vegetales en el Ayuntamiento y el colegio La Escontrilla, con fotovoltaica, huerto en cubierta y propuestas de renaturalización del patio. Son intervenciones aún no ejecutadas.
Divulgación, alianzas y dimensión europea. Se ha presentado la experiencia municipal en el Comité Técnico de Udalsarea 2030, preparado documentación de buenas prácticas con Ihobe e impulsado contactos de cooperación con municipios de Meatzaldea. También se han presentado candidaturas LIFE para desarrollar soluciones basadas en la naturaleza a escala comarcal. Su financiación y ejecución están pendientes.
«Naturalizar lo cotidiano» ha producido cambios visibles y una forma de medirlos: del resultado de cada obra se pasa al diagnóstico del municipio y a objetivos comparables en el tiempo.
La recuperación del río Granada devolvió a cielo abierto un tramo canalizado y transformó su ribera, en un ámbito estimado de unos 15.000 m². La revegetación y el cambio de siegas mejoran las condiciones de hábitat y continuidad ecológica. Topagune recuperó 155 m² de vial, incorporó 26 árboles y 173 m² permeables. Parque Llano naturalizó unos 3.000 m² con 35 árboles y 1.700 plantas. Son mejoras constatables de espacio público, suelo y vegetación, aunque sus efectos ecológicos no están medidos en series temporales.
En Ibarzaharra, antigua zona inundable sin conexión posible a la red ni desagüe alternativo, el SUDS gestiona el 100 % de la escorrentía del ámbito dentro de sus condiciones de diseño mediante almacenamiento, bioretención e infiltración. Más de cinco años de funcionamiento, con mantenimiento desde la propia briga municipal, acreditan una solución operativa, no ornamental.
El Plan Director del Verde Urbano estableció la línea de base: 182 unidades de gestión, 271.378 m² caracterizados y 1.567 registros de arbolado —incluidas bajas—, con 92 especies. Detectó 22,07 m² de verde por habitante, pero no siempre accesibles; 7,63 habitantes por árbol y solo 355 registros de arbolado viario. También reveló desequilibrios de especies y problemas de alcorques y mantenimiento. La diagnosis funcional, sanitaria y de gestión identificó prioridades para cada ámbito. Sus 38 medidas propuestas abarcan naturalización, mantenimiento, formación y organización del servicio; y el coste histórico del servicio: 1,76 €/m² al año.
El Plan de Naturalización Urbana 2030 convierte ese diagnóstico en un sistema de objetivos, responsables, plazos y fichas de seguimiento. Relaciona cada actuación con indicadores de árboles y sombra por barrio, proximidad a zonas verdes, diversidad, conectividad, permeabilidad, lluvia gestionada en origen, riego, siegas y residuos. Las fichas fijan periodicidades y metas, y permiten priorizar actuaciones según las carencias detectadas. Fija metas —30 % de cobertura arbórea, un árbol por habitante, hasta 90 % de gestión de lluvia en origen y reducciones del 50 % en riego y siegas— que son objetivos futuros, no logros ya acreditados.
El mantenimiento diferenciado y los alcorques vivos muestran ya la aplicación práctica de algunos criterios; la participación situó el arbolado entre las principales prioridades ciudadanas. Quedan por consolidar mediciones de biodiversidad y ahorro de recursos para valorar los efectos ambientales y económicos acumulados. El Plan de Clima y Energía, en redacción, debe integrar las mediciones de emisiones, energía y vulnerabilidad climática. El resultado es un método de mejora: inventariar, detectar déficits, actuar, evaluar y corregir.
2003-01-01
2.876.095,12 €
45,47 %
54,53 %
GOBIERNO VASCO