Vulnerabilidad y adaptación de las personas mayores frente al calor extremo en entornos rurales
Energía y economía circular
Pablo De Gea Grela · Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales, Universidad Complutense de Madrid
Lorena Patricia Gallardo Peralta (Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales, Universidad Complutense de Madrid); Diego Sánchez González (Departamento de Geografía, Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)).
Territorio, Calidad ambiental y salud, Economía y Sociedad
Otro
El aumento de la frecuencia, intensidad y duración de las olas de calor constituye uno de los principales desafíos asociados al cambio climático, con especial impacto sobre las personas mayores que residen en entornos rurales (Intergovernmental Panel on Climate Change [IPCC], 2022; Marx et al., 2021; Meade et al., 2020). Este estudio analiza los factores que configuran su vulnerabilidad frente al calor extremo, atendiendo a sus impactos físicos, psicológicos y conductuales, así como al papel de las condiciones de la vivienda y los recursos materiales.
Se realizó un estudio cualitativo exploratorio basado en 40 entrevistas semiestructuradas en profundidad a personas de 65 años o más residentes en municipios rurales de Zamora, Cáceres, Ourense y Madrid, provincias seleccionadas por sus elevadas tasas de mortalidad atribuible al calor. Las entrevistas fueron sometidas a un análisis temático inductivo y reflexivo.
Los resultados muestran que las personas mayores rurales perciben el calor extremo como una amenaza cada vez más frecuente, intensa y prolongada. Las olas de calor producen consecuencias físicas, como fatiga, mareos, alteraciones del sueño y agravamiento de dolencias previas; efectos psicológicos, como ecoansiedad, irritabilidad, preocupación y sentimientos de aislamiento; y modificaciones sustanciales de las rutinas cotidianas, con reducción de la movilidad, las actividades y las relaciones sociales. Estas consecuencias se ven condicionadas por las características de las viviendas rurales, la disponibilidad de sistemas de refrigeración y las desigualdades económicas para afrontar medidas de adaptación. Paralelamente, las personas mayores desarrollan estrategias adaptativas basadas en la reorganización de horarios, modificaciones del entorno doméstico y conocimientos tradicionales.
A partir de estos resultados se propone un marco analítico que integra las dimensiones individuales, sociales, ambientales y estructurales de la vulnerabilidad y sitúa la fragilidad térmica como elemento central. Los hallazgos evidencian la necesidad de desarrollar políticas de adaptación climática sensibles al envejecimiento y a la diversidad territorial, que combinen la mejora de la habitabilidad térmica de las viviendas, el fortalecimiento de las redes comunitarias y respuestas institucionales adaptadas a las características de los entornos rurales.