CONGRESO NACIONAL DEL MEDIO AMBIENTE

30 NOV/3 DIC 2026—CENTRO DE CONVENCIONES NORTE IFEMA—MAD

Comunicación escrita

Recarga Gestionada de Acuíferos (MAR) como Solución Basada en la Naturaleza: El Carracillo, CyL

Energía y economía circular

Autor:

Enrique Fernández Escalante · GRUPO TRAGSA

Otros autores:

Jon San Sebastián Sauto (Tragsatec)

Temática:

Biodiversidad, Agua, Calidad ambiental y salud, Economía y Sociedad

Programa Financiación:

Horizonte Europa

Resumen:

La recarga gestionada de acuíferos (Managed Aquifer Recharge, o MAR) se ha consolidado como una de las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) más prometedoras para afrontar la escasez hídrica, la sobreexplotación de acuíferos y los impactos del cambio climático sobre los sistemas agrarios. Sin embargo, los casos europeos de larga duración, gran escala y gestión participativa siguen siendo escasos. El sistema MAR de El Carracillo (acuífero Los Arenales, Castilla y León) constituye una referencia internacional, al acumular 23 años de funcionamiento con resultados contrastados en los ámbitos hidrológico, ambiental, social y económico.

La iniciativa surgió para revertir el descenso piezométrico asociado al desarrollo del regadío, estimado en torno a un metro anual. Para ello se aprovechó el excedente invernal del río Cega mediante una red de infraestructuras de infiltración integrada por 17 km de canales, balsas de infiltración, humedales artificiales y elementos complementarios sobre un acuífero granular muy permeable.

Desde su puesta en marcha en 2003, el sistema ha contribuido a reducir la presión sobre los recursos subterráneos, incrementar la disponibilidad de agua para riego y reforzar la seguridad hídrica de una economía local dependiente de la agricultura. Entre 2003 y 2024 se alcanzó una recarga media de 2,19 hm³ por año hidrológico. Paralelamente, se han recuperado humedales, manantiales y hábitats de interés ecológico, generando beneficios adicionales para la biodiversidad y los ecosistemas asociados.

Entre las principales ventajas de esta SbN de carácter híbrido, destacan la recuperación de los niveles freáticos, la mejora del estado cuantitativo de la masa de agua subterránea, el aumento de la resiliencia frente a sequías y la continuidad de la actividad agrícola y de la población rural. Asimismo, el sistema ha demostrado una notable capacidad de adaptación mediante la incorporación progresiva de nuevas infraestructuras, programas de seguimiento hidrogeológico y proyectos de I+D+i. Su diseño se inspira, además, en conocimientos tradicionales, gracias a las “caceras” utilizadas desde el siglo XVIII que favorecían la recarga del acuífero.

No obstante, la implantación de sistemas MAR presenta desafíos relevantes, entre ellos la disponibilidad de recursos hídricos excedentarios, la compatibilidad con los requerimientos ambientales del río Cega, las exigencias regulatorias, los costes de operación y mantenimiento, la necesidad de monitorización continua y la coordinación entre múltiples actores. A ello se suma la incertidumbre derivada del cambio climático, la evolución de la contaminación difusa, metaloides y otros compuestos en permanente estudio, y del pinar.

Uno de los elementos más innovadores del caso de El Carracillo es la evolución hacia un modelo de recarga cogestionada de acuíferos (Co-MAR), en el que comunidades de regantes, organismos de cuenca, administraciones públicas e investigadores comparten responsabilidades en la gestión y seguimiento del sistema. Este enfoque ha favorecido la aceptación social, la gobernanza del agua y la transferencia de tecnología hacia otros territorios por “efecto contagio”.

La actual tercera fase de ampliación del sistema, que prevé incorporar nuevas infraestructuras de recarga y extracción para atender aproximadamente 1.000 hectáreas adicionales a las 3.500 en regadío existentes, demuestra la vigencia y capacidad de crecimiento de este modelo. En un contexto de creciente escasez hídrica, El Carracillo pone de manifiesto que la MAR puede evolucionar desde una tecnología de gestión del agua hacia una estrategia territorial de adaptación climática, desarrollo rural y restauración ambiental, plenamente alineada con las SbN y como mecanismo de adaptación, e incluso mitigación, en el combate a los efectos adversos del cambio climático. No obstante, todavía persisten retos tecnológicos, sociales y de gobernanza por resolver.