Proyecto CEMEF: transferencia de contaminantes emergentes del polvo de interiores al río Tajo
Energía y economía circular
Adrián De la Torre Haro · Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT)
Irene Navarro (CIEMAT); Silvia Royano (CIEMAT); Juan Escobar-Arnanz (CIEMAT); Covadonga Alonso (CIEMAT) y María Ángeles Martínez (CIEMAT)
Agua, Calidad ambiental y salud
Otro
Los contaminantes emergentes (CE) son sustancias cuya presencia, destino y efectos en el medioambiente no están suficientemente investigados. Entre ellos se incluyen fármacos, pesticidas, retardantes de llama, plastificantes o sustancias perfluoroalquiladas (PFAS), aunque su número y diversidad no dejan de crecer con la comercialización de sustitutos, aún no convenientemente evaluados, de compuestos regulados. El proyecto CEMEF (Contaminantes Emergentes en Ecosistemas Fluviales. Transferencia Ambiental y Riesgo Asociado; PID2019-105990RB-I00), desarrollado por el CIEMAT en colaboración con la Confederación Hidrográfica del Tajo, el Ayuntamiento de Toledo y la Universidad Complutense de Madrid, tuvo como objetivo general conocer el origen, la transferencia y el riesgo de los CE en el ecosistema fluvial, como base para orientar su regulación. Para ello se definieron seis objetivos específicos: identificar los CE prioritarios, desarrollar métodos analíticos para poder cuantificarlos, estudiar su presencia, fuentes y riesgo en tres escenarios conectados (polvo de interiores, estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) y ecosistema acuático) e integrar su transferencia entre compartimentos. Como área de estudio se seleccionó la cuenca hidrográfica del Tajo por su representatividad europea, su gradiente de población y su heterogeneidad en usos del suelo y vertidos.
En primer lugar, un proceso participativo con 24 agentes implicados y personas expertas, junto con una revisión bibliográfica de 834 sustancias y un análisis de Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades (DAFO), permitió definir 311 CE diana (201 pesticidas, 87 productos industriales y 23 fármacos). Para su cuantificación en cada matriz se optimizaron y validaron nueve métodos analíticos, y el alcance se amplió después mediante cribado de sospechosos por espectrometría de masas de alta resolución. En total se analizaron 258 muestras de polvo, aguas y lodos de EDAR, agua superficial, sedimentos y peces, abarcando todo el socioecosistema fluvial.
En el polvo de hogares, oficinas y centros educativos predominaron los retardantes de llama y plastificantes, seguidos de pesticidas, fármacos y PFAS. En las EDAR, el afluente estuvo dominado por fármacos, aunque algunos se eliminaron en más del 75 % durante el tratamiento, mientras que pesticidas y PFAS apenas se redujeron. Los compuestos más hidrófobos, como los retardantes de llama, se acumularon en los lodos sin reducirse en la digestión anaerobia. Los efluentes de EDAR resultaron una clara fuente de contaminación del río, con niveles más altos cerca de los grandes núcleos urbanos. La suma de pesticidas superó el umbral de 500 ng/L de la Directiva Marco del Agua en 11 de 13 puntos, y el riesgo de las mezclas superó al de los compuestos aislados. Al igual que los lodos, los sedimentos retuvieron los CE más afines a la materia orgánica, y en los peces se demostró la bioacumulación de pesticidas y PFAS. Finalmente, el cribado de sospechosos identificó 153 fármacos y metabolitos en aguas, sedimentos, peces y EDAR, 46 compuestos asociados al tráfico rodado en el río y 269 contaminantes en el polvo, como el aditivo de neumáticos 6PPD.