Las aguas residuales como recurso en Carrícola
Energía y economía circular
Sofia Sanz López · Universidad Politécnica de Valencia
Carmen Hernández-Crespo (Instituto Ingeniería del Agua y Medio Ambiente - Universitat Politècnica de València), María Teresa Cháfer Nácher (Instituto Universitario de Ingeniería de Alimentos-FoodUPV), y Miguel Martín (Instituto Ingeniería del Agua y Medio Ambiente - Universitat Politècnica de València).
Energia, eficiencia y cambio climático, Biodiversidad, Agua, Calidad ambiental y salud, Residuos
LIFE
Carrícola es un pequeño municipio interior situado en la sierra de Benicadell, en la provincia de Valencia. Con sus 95 habitantes censados, se presenta como un pueblo ejemplar en cuanto a sus iniciativas sostenibles. La economía de Carrícola ha sido tradicionalmente agrícola: olivares, naranjos y otros frutales y hortalizas son parte de su paisaje. En 1985 optaron por la instalación de riego por goteo para el ahorro de recursos hídricos y, a partir de esta década, se comenzó a apostar por la agricultura ecológica, suponiendo el primer empuje hacia prácticas sostenibles.
Destaca la gestión de la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos ya que, desde hace años, se realiza a nivel local en la planta de compostaje del municipio, mejorando los suelos a los que se aplica el compost y suponiendo un ahorro en costes ambientales y económicos.
Otro de sus puntos fuertes es la gestión de sus aguas residuales: desde 2014, el tratamiento de éstas se realiza mediante su propia "Ecodepuradora". Gracias al sistema de humedales del que se compone, que da como resultado un efluente de calidad y un hábitat para diferentes organismos, se evita: el uso de reactivos, los problemas de olores de las aguas residuales y la necesidad de un mantenimiento técnico especializado. Además, está totalmente diseñada para funcionar por gravedad, suponiendo un gasto energético muy reducido.
El pretratamiento se basa una reja de desbaste de limpieza manual y, seguidamente, se encuentra el tratamiento primario: dos tanques Imhoff en serie, rehabilitados de la antigua instalación que daba servicio a la población.
El tratamiento secundario se compone de un sistema de humedales artificiales de diferente tipología: comienza con dos humedales en paralelo de flujo subsuperficial horizontal y, después, el agua pasa por dos humedales verticales secuenciales dispuestos en serie. Estos últimos, contienen en su medio filtrante sustrato adsorbente de fósforo procedente de valorización de lodos de potabilizadora.
El vertido del efluente al cauce receptor no se realiza sin antes pasar por una laguna de renaturalización, cuyo funcionamiento es el de un humedal artificial de flujo superficial que, además, sirve de hábitat para algunas especies de anfibios, reptiles y otros organismos acuáticos.
La calidad del efluente a la salida de la laguna son concentraciones promedio de: 27.43 mg DQO/L, 11.25 mg DBO/L, 15.43 mg SST/L, 33.21 mg NT/L (donde 20.33 mg N-NH4+/L, 0.31 mg N-NO2/L y 7.10 mg N-NO3/L) y 2.21 mg PT/L (1.90 mg P-PO4/L).
Debido a la escasez de agua en este territorio y el interés del municipio por el aprovechamiento de los recursos hídricos, en el marco del proyecto "Carrícola más que circular" (MITERD) se ha implantado un tratamiento de desinfección de bajo costo: dos lámparas ultravioleta diseñadas para bajo caudal y conectadas a un sistema de energía solar. Desde el inicio de la monitorización, a principios de verano, del sistema de desinfección y según el Real Decreto 1085/2024 de 22 de octubre, los valores de la bacteria empleada en la normativa como principal indicador de la aptitud del agua para los distintos usos, Escherichia coli, están en 1.4 NMP/100ml situándose por debajo del límite establecido para su futura reutilización, siendo, en este contexto, adecuada para uso en agricultura.
Este estudio forma parte del proyecto "Carrícola más que circular" Exp. A-253-24 financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.