Biosensor de contaminantes atmosféricos asociados al cambio climático
Energía y economía circular
Eduardo C Pinilla Gil · Universidad de Extremadura
Francisco de Asís Iñesta Vaquera (Universidad de Extremadura); Mohamed Boulerhcha Rahmani (Universidad de Extremadura), Emilio Martínez de Alba (Universidad de Extremadura); Jaime Tomás Correa Bodes (Universidad de Extremadura)
Calidad ambiental y salud
Otro
El cambio climático se ha convertido en el mayor reto para la salud humana en el siglo XXI. Sus efectos influyen en parámetros de los que dependen los ecosistemas y la salud poblacional, tanto directa como indirectamente. Los principales efectos del cambio climático son el aumento de la temperatura global y el empeoramiento de la calidad del aire por la alteración atmosférica. Esto es debido a que los días calurosos y soleados pueden aumentar los niveles de gases tóxicos como el ozono (O3), mientras que los cambios en los patrones de viento pueden producir altas concentraciones localizadas de O3 e incrementos de material particulado (PM). Este incremento de contaminantes atmosféricos intensifica las afecciones cardiorrespiratorias y el número de muertes durante las olas de calor. Desafortunadamente, las estimaciones epidemiológicas indican que el cambio climático continuará empeorando la calidad del aire en los próximos años debido a la persistencia de las emisiones que lo causan. En particular se prevé un aumento de los niveles de químicos precursores del O3 (ciudades, masa forestal) y material particulado (transporte, advecciones de polvo sahariano). Por tanto, es necesario desarrollar tecnologías que mejoren la estimación de la calidad del aire y ayuden a implementar la estrategia necesaria para prevenir sus efectos sobre la salud.
Las autoridades nacionales han desarrollado un sistema de alertas para reducir la exposición poblacional a contaminantes ligados al cambio climático (PM10 / O3,). Sin embargo, la infraestructura actual encargada de cuantificar las concentraciones de estos contaminantes carece de suficiente resolución espacial y no informa sobre su potencial tóxico. Esta deficiencia disminuye la efectividad de las medidas proyectadas, con el correspondiente impacto en salud y económico. Para solucionar este problema, nuestro proyecto desarrollará biosensores de bajo coste para evaluar la calidad del aire y su potencial tóxico en tiempo real y a escala local. Estos biosensores apoyan el concepto de ”Smart Cities” porque serán diseñados para desplegarse en entornos donde no hay estaciones fijas de monitorización de calidad del aire, particularmente en núcleos urbanos. Por tanto, nuestros biosensores contribuirán a generar una administración municipal más interactiva y espacios públicos más seguros gracias a la gestión precisa (áreas afectadas, nivel de alarma, identificación de poblaciones vulnerables) de las alertas sanitarias debidas a los efectos del cambio climático sobre la calidad del aire.