Sello Centro Ecosocial y herramientas de educación ecosocial
Jueves 3 de Diciembre de 15:30 a 17:45 en la Sala Urdaibai (N118)
Vivimos en una época en la que las noticias sobre la crisis climática, el agotamiento de recursos o la pérdida de biodiversidad nos bombardean a diario, y ante este panorama la escuela no puede mirar hacia otro lado ni limitarse a dar la lección de siempre. La educación tiene que dar un paso al frente y convertirse en el verdadero motor de cambio, enseñando a niñas, niños y jóvenes no solo a entender cómo funciona el planeta, sino a sentirse parte de él y a actuar en consecuencia. Con esta idea clara y muchas ganas de sumar, desde FUHEM nos presentamos para compartir una propuesta muy concreta: el Sello de Centro de educación Ecosocial. Esta iniciativa, que impulsamos codo con codo junto a la Fundación Biodiversidad, la Universidad de Cantabria y la Fundación SM, nace para echar una mano a los colegios e institutos de toda España que quieren dar un salto cualitativo en su compromiso medioambiental y social. Lejos de ser un premio de escaparate, un diploma rígido o un trámite lleno de papeleo, el Sello es una hoja de ruta viva y de acompañamiento continuo. Lo mejor de todo es que se trata de una propuesta 100 % gratuita: gracias a un sistema de becas financiado por las entidades promotoras, cualquier centro de Educación Infantil, Primaria, Secundaria o Bachillerato —sin importar su titularidad o presupuesto— puede contar con nuestro asesoramiento experto para transformar de verdad tanto lo que se aprende dentro del aula como la propia vida y gestión del colegio.
El camino para conseguir el Sello empieza por mirarse al espejo de forma constructiva a través de HADEES y HADEES+, un par de herramientas de autodiagnóstico sencillas, gratuitas y disponibles en varias lenguas, que ayudan a toda la comunidad educativa a descubrir en qué punto se encuentra. Estos cuestionarios no buscan calificar ni señalar fallos, sino poner luz sobre aspectos clave: desde cómo se tratan la sostenibilidad o la justicia social en las asignaturas, hasta cómo se gestiona el comedor, qué se compra, cómo se organizan las actividades extraescolares o de qué manera participa el alumnado en las decisiones. Una vez que el centro tiene clara su foto de partida, el equipo pedagógico de FUHEM se sienta a su lado para diseñar un Plan de Mejora Ecosocial totalmente a medida, con metas realistas y pasos bien definidos. A partir de ahí, las ideas empiezan a rodar y a materializarse en acciones muy tangibles. Hablamos de llevar a las aulas situaciones de aprendizaje interdisciplinares adaptadas a la LOMLOE para debatir sobre la huella hídrica, el consumo responsable o la energía, pero también de cambiar la piel de las escuelas: transformar patios de cemento en espacios verdes y refugios climáticos con huertos y biodiversidad, apostar por menús escolares de proximidad y ecológicos, crear asambleas verdes lideradas por los propios estudiantes y poner en marcha proyectos de Aprendizaje-Servicio donde el alumnado aplica lo aprendido para mejorar su barrio o su pueblo.
Pero si algo tenemos claro en FUHEM es que este viaje no se puede hacer en solitario, y por eso el Sello está estrechamente unido a la red Vínculo Ecosocial'. Coordinada por nosotras, esta red es un espacio de encuentro y colaboración donde nos 'enredamos' un montón de organizaciones, cooperativas, colectivos docentes y universidades comprometidas con la educación para la sostenibilidad, entre las que destacan figuras como Teachers for Future Spain, Natives, la Universidad de Cantabria o la Universidad Politécnica de Madrid. Partimos de la base de que para transformar la educación hay que compartir lo que sabemos, sumar fuerzas y apoyarnos mutuamente. 'Vínculo Ecosocial' funciona como una comunidad viva donde creamos y compartimos materiales didácticos de acceso libre, organizamos cursos y talleres de formación para el profesorado y lanzamos campañas colectivas. Gracias a esta red, los centros que participan en el Sello nunca se sienten solos: entran a formar parte de una comunidad de aprendizaje entre iguales donde un colegio rural de Cantabria puede intercambiar ideas con un instituto grande del centro de Madrid, compartiendo soluciones, superando inercias comunitarias y aprendiendo de los aciertos y tropiezos de los demás.
Nuestra presencia en esta edición del CONAMA no es solo para contar lo que hacemos, sino para invitar a todo el mundo a sumarse a esta ola de cambio. Queremos mostrar el impacto real de la red de centros que ya está funcionando en España y contagiar el entusiasmo para que más colegios e institutos se animen a empezar su propio itinerario ecosocial de nuestra mano. Sabemos por experiencia que cuando a los chicos y chicas se les da la oportunidad de investigar, opinar y actuar sobre los problemas ambientales que ven en su día a día, su respuesta es increíble y su aprendizaje cobra un sentido de verdad. Hacemos también un llamamiento a las administraciones públicas, ayuntamientos y entidades del sector ambiental para que se alíen con el ámbito educativo y respalden estas dinámicas comunitarias. Si conseguimos que más escuelas abran sus puertas a la naturaleza y que la perspectiva ecosocial impregne el corazón del sistema educativo, no solo estaremos formando a mejores estudiantes, sino que estaremos sembrando la semilla de una sociedad más justa, consciente y resiliente desde la base misma de nuestros pueblos y ciudades.