Residuos en red. La nueva trazabilidad digital de los residuos
Jueves 3 de Diciembre de 15:30 a 17:45
Digitalizar la gestión de residuos no puede significar trasladar la burocracia del papel a la pantalla. La transformación digital solo tendrá sentido si permite simplificar procedimientos, mejorar la trazabilidad, conectar a los distintos agentes y convertir los datos en información útil para la gestión, la inspección y la toma de decisiones. De lo contrario, la multiplicación de plataformas, registros y obligaciones puede acabar generando más carga administrativa, más costes y una pérdida de competitividad, especialmente para pymes, micropymes y servicios locales con menor capacidad tecnológica.
En este contexto, la trazabilidad es una herramienta necesaria, pero no como un objetivo en sí mismo. El verdadero reto es conectar el flujo digital con el flujo físico del residuo: que la información permita reconstruir qué cantidades se generan, cómo se trasladan, qué tratamientos reciben y cuál es su destino real. Esto resulta especialmente relevante para detectar incongruencias, prevenir prácticas irregulares y reforzar la inspección, sin caer en la idea de que una documentación completa garantiza por sí sola una correcta gestión ambiental.
“Un único dato, múltiples usos”. Antes de pedir nueva información debe definirse para qué sirve, quién la genera, quién responde por ella y cuál es el dato de referencia. La aspiración es que la información se introduzca una sola vez y pueda reutilizarse para traslados, memorias, obligaciones de responsabilidad ampliada del productor, inspección, estadísticas, planificación y evaluación. Para ello, la interoperabilidad entre sistemas estatales, autonómicos, europeos y sectoriales se convierte en una prioridad.
Hay que poner énfasis en evitar la proliferación de plataformas desconectadas. El problema no es únicamente tecnológico, sino también de gobernanza: primero debe diseñarse el modelo de información y después la herramienta. Esto exige acordar datos, responsabilidades, reglas de validación, perfiles de usuario y relaciones entre sistemas antes de desarrollar nuevas soluciones. También implica incorporar desde el principio a quienes trabajan con ellas: productores, gestores, entidades locales, sistemas colectivos, inspectores y administraciones.
Los debates sobre DIWASS, residuos no peligrosos y e-RAEE mostraron que la digitalización debe adaptarse a la realidad operativa. Diferencias entre pesos previstos y reales, cambios de códigos LER, rechazos parciales, fallos de conectividad o retrasos entre la documentación y la llegada física de un residuo son situaciones habituales que los sistemas deben poder gestionar. La tecnología no puede paralizar la operación física ni interpretar automáticamente cualquier discrepancia como un incumplimiento.
Existe la necesidad de pensar la digitalización desde capacidades muy distintas. Una gran empresa puede integrar sistemas mediante APIs o automatizaciones, mientras una pyme, un pequeño productor o un punto limpio puede carecer de personal especializado, equipamiento o incluso conectividad suficiente. El diseño debe ser proporcional y diferenciar perfiles de usuario, reforzando especialmente la base local y municipal, que en muchos casos constituye el primer eslabón de la trazabilidad.
El comité identificó que la transformación digital debe abordarse junto con la normativa, la financiación y la competitividad. No basta con desarrollar nuevas herramientas: hay que revisar si las obligaciones regulatorias están coordinadas, quién asume los costes de implantación y mantenimiento, y cómo asegurar que la digitalización reduzca —en lugar de aumentar— las cargas del sistema.
En conjunto, la sesión técnica se orienta al cambio de enfoque: pasar de acumular datos a construir una verdadera infraestructura de información compartida, interoperable, útil y proporcionada, capaz de seguir el residuo a lo largo de toda la cadena y de aportar valor real a quienes producen, gestionan, supervisan y planifican el sistema.
Más información en:
- CONAMA 2022: Transformación digital de la cadena de valor del residuo.
- CONAMA 2024: 37 sobre “Transformación digital de la cadena de valor del residuo”.
Coorganiza: TEIMAS GLOBAL, S.L.