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En
estos días se ha debatido en París el informe del Panel
Intergubernamental de Cambio Climático que, aun considerando
las hipótesis menos alarmistas, señala las graves
consecuencias del cambio climático. El debate científico se
cerró con rotundas conclusiones: el fenómeno existe, se hará
más extremo (España, por su situación, sufrirá con más
intensidad los efectos del calentamiento de la tierra) y el
hombre es el responsable.
La sociedad se enfrenta a una situación inédita en la que la
acción del hombre ha alterado el medio ambiente con efectos
globales que ya son evidentes. El modelo de desarrollo de los
últimos ciento cincuenta años ha provocado cambios en el
ecosistema de la tierra con graves consecuencias en los
próximos decenios porque modificarán notablemente el clima,
afectarán a la disposición de los recursos naturales,
especialmente el agua; variarán numerosos paisajes y dibujarán
una nueva frontera entre los mares y la tierra.
España es uno de los países que, aún habiendo firmado el
Protocolo de Kioto, ha aumentado más sus emisiones de gases de
efecto invernadero. Nuestro país es hoy, además, escenario de
los peores síntomas de ese desarrollo que no contempla los
criterios de sostenibilidad sacrificando el entorno y los
recursos naturales, entre lo que podemos citar como ejemplo el
urbanismo salvaje y el despilfarro de los recursos hídricos.
El IPCC hace predicciones claras sobre diferentes posibles
escenarios socio-económicos futuros y pone el acento en que
depende de la humanidad (gobiernos, empresas entidades y
ciudadanos) elegir el camino hacia el escenario menos
peligroso.
Y la respuesta debe ser universal como lo es el problema.
Naturalmente existen administraciones, empresas, entidades y
ciudadanos que actúan en consecuencia a estos escenarios pero
no pueden ser una excepción ni una isla entre la indiferencia
y la pasividad.
(*) Al Gore
inaugurará mañana, 7 de febrero, en Madrid el Encuentro sobre
Energía, Municipios y Cambio Climático (Ifema. Centro de Convenciones).
Su intervención lleva el título “El mayor problema actual
de la humanidad: el calentamiento global y nuestra acción
para frenarlo”.
Su documental “Una verdad incómoda” denuncia las graves consecuencias
del calentamiento de la tierra; próximamente publicará un
libro con el mismo nombre.
Por eso, los firmantes del Manifiesto de CONAMA 8
“Preocupa que no preocupe” se adhieren a los
siguientes motivos de preocupación:
• El hecho de que la actuación frente a esta situación no
sea una prioridad indiscutible de las administraciones.
• Que la mayor parte del mundo empresarial no haya
internalizado una cultura de sostenibilidad en su
actuación.
• Que la mayoría de las organizaciones sociales que
representan a esta sociedad no tienen entre sus objetivos
conciliar el respeto al medio ambiente con sus
respectivas actividades, salvo aquellas que han hecho de
esta causa su razón de ser.
• Que al conjunto de los ciudadanos no preocupen las
consecuencias de cada uno de nuestros actos cotidianos en
relación a la preservación de los recursos naturales y el
respeto a nuestro entorno.
• PREOCUPA QUE NO PREOCUPE el medio ambiente en la medida
que demanda, reclama y exige la situación.
Estamos convencidos de que la sensibilización de la opinión
pública y la actuación decidida de todos los estamentos, es
decir, la movilización de nuestra sociedad y de la
comunidad internacional puede y debe variar el rumbo
para alcanzar la senda de un desarrollo sostenible.
Nos encontramos en un momento especialmente sensible para
volver sobre el Manifiesto, y hacer un nuevo llamamiento a la
sociedad en su conjunto (administraciones, entidades, empresas
y ciudadanos de a pie), sobre una cuestión de máxima
prioridad. Aunemos esfuerzos. El futuro de nuestro planeta va
en ello.
Puedes encontrar el texto completo del Manifiesto PREOCUPA
QUE NO PREOCUPE en nuestra página web
www.conama.org.
Por el futuro de nuestro planeta,
FÍRMALO.
Más información:
e-mail: comunicacion@conama.org
prensa@conama.org
alba.pracucci@conama.org
Telf. 91 310 73 50
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